lunes, 19 de abril de 2010

me deja un pollo de coca por favor?

No creo que sea la unica persona que haya vivido una situación parecida a la del pdf: "todos se fuman un porraco de hachis mientras tu no sabes que hacer" y decidido dices:"me encantan los porros, lo voy a probar" y entonces, por cada calada que tomas vas cayendo en el vacío de la impersonalidad.
Las drogas pueden considerarse divertidas, pero a largo plazo son todo lo contrario. Llevar la cadena de la dependencia de un vicio es deplorable y a veces es patético lo que podemos llegar a hacer por satisfacer a nuestro cuerpo.
Las drogas como el hachis, el tabaco, la maria y el speed son muy dañinas ya que nos atan de mente( menos la segunda) y cuerpo a su consumo, e irremediablemente causan el colapso cerebral y la masiva pérdida de neuronas, ademas, la persona resulta irreconocible.
Por eso yo os animo a que no caigais en ese horrible vicio, ya que vosotros dejareis de controlar desde el principio. ¿Si todos comieran plastico, tu comerias plastico?

jueves, 1 de abril de 2010

La verdad os hará libres


Decir la verdad forma parte de la sinceridad, pero también es importante vivir conforme a como pensamos. Muchas veces nos planteamos si decir o no la verdad, y a veces, pensamos que tenemos más de un motivo para mentir.

Una persona sincera ha de tener el valor suficiente para decir la verdad tal y como es y en el momento justo y preciso. Pero también debe tener la humildad suficiente como para reconocer sus errores y rectificarlos, y la prudencia necesaria a la hora de decidir si algo se debe o no se debe ocultar y en que momento. La sinceridad y la humildad son dos formas de designar a una única realidad, la verdad.

Se podría decir que la sinceridad no es fácil de vivir, pero cuando se vive tiene como premio la libertad, la capacidad de liberarse de las cadenas que envuelve a los que por miedo o por cualquier otra circunstancia, mienten.